La palabra feminazi en la actualidad es frecuentemente utilizada para agredir a las feministas que tratan de luchar por sus derechos. Lxs agresores se basan principalmente en las formas de expresión más extremas realizadas por algunas integrantes del movimiento y con burlas intentan descalificarlo por completo. Todo a partir de un desconocimiento del feminismo, pero también de lo conveniente que resulta tratar de minimizar con burlas dicho movimiento para no escuchar lo que realmente está diciendo y perpetuar el sistema patriarcal del que somos parte.
Esto por parte de gente que evidentemente está en contra del feminismo, sin embargo, me gustaría hacer énfasis en el hecho de que dentro de este mismo moviemiento, en algunas ocasiones también se hace uso del término feminazi, claramente no para designar a todas las feministas, pero sí para hacer una distinción entre las que buscan la igualdad de derechos y aquellas que más bien parecen estar en una batalla personal en contra del género masculino. Tal vez tomadas en un primer momento de las injusticias cometidas a nuestro género, y de la lucha del feminismo contra éstas, estas feministas más extremas pasan al grado de reprobar cada acto del género opuesto hasta llegar a un punto de rechazarlo casi por completo, alcanzando un punto a donde el feminismo en sí, no llega.
Dentro del movimiento en cuestión, también se llega a hablar de ciertas integrantes que, a diferencia de llevar la intención del feminismo al extremo, más bien lo que hacen es alegar por que se les respeten sus derechos, pero sin querer dejar atrás los privilegios que el machismo llega a otorgar a las mujeres. Es decir, que buscan por ejemplo que se otorgue el mismo salario a hombres y mujeres por el mismo trabajo (cosa que el feminismo demanda expresamente), pero a la vez quieren que la dinámica donde el hombre paga todo en una salida se mantenga. Esto resulta contradictorio y hace que el feminismo parezca querer situar a las mujeres en un lugar privilegiado al hombre en todos los sentidos.
Es por esto que estar luchando y esforzándose por las causas por las que el feminismo pelea, y ver a la vez este tipo de conductas contradictorias al mismo pero en el nombre de él, puede resultar muy molesto, haciendo que las mismas feministas nombren a estas personas como machistas disfrazadas o convenencieras, poniendo con estos títulos una distancia entre lo que éstas hacen, diferente a lo que las feministas de verdad hacen. Pero entonces, ¿qué es ser una feminista de verdad?
Ser feminista implica todo un proceso en el que paulatinamente se van descubriendo cosas nuevas y se va cayendo en cuenta de situaciones y circunstancias a las que estamos condicionadxs por vivir en esta cultura. Es muy difícil (o más bien imposible) despertar un día y estar al tanto de todo lo relacionado con el feminismo y actuar perfectamente en función a él, ya que es algo en lo que te vas sumergiendo conforme te involucras cada vez más. Es común ver que una persona recién integrada al movimiento, muestre escepticismo hacia el mismo y minimice las agresiones cometidas (principalmente) hacia el género femenino, no porque no las haya vivido, sino porque haber crecido en un ambiente donde se han normalizado hace que aceptarlas como algo que no debería ser así resulta completamente novedoso. Entonces, algo que se creía en un primer momento, puede cambiar y enriquecerse conforme la vida y el tiempo van generando nuevas experiencias.
Es así que si desde el feminismo se etiqueta a este tipo de mujeres que parecen estar en un periodo anterior en el proceso o les está tomando más tiempo llegar al punto de la equidad, y se les ubica como ajenas completamente al movimiento, ésto únicamente fortalecería la competencia, el rechazo y odio entre mujeres al que desde el patriarcado hemos sido sometidas y que sólo contribuyen a un debilitamiento del movimiento. En cambio, si se toma a estas mujeres como feministas en proceso, y en vez de rechazarlas se las guía y acompaña en su desarrollo, se podrá llegar a mejores resultados, aprendiendo a la vez de lo que ellas tengan por compartir.
Ser una feminista de verdad no quiere decir saberlo todo y actuar perfectamente, sino implica siempre estar aprendiendo y en constante lucha por la igualdad de derechos.

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