viernes, 29 de julio de 2016

Una feminista de verdad

La palabra feminazi en la actualidad es frecuentemente utilizada para agredir a las feministas que tratan de luchar por sus derechos. Lxs agresores se basan principalmente en las formas de expresión más extremas realizadas por algunas integrantes del movimiento y con burlas intentan descalificarlo por completo. Todo a partir de un desconocimiento del feminismo, pero también de lo conveniente que resulta tratar de minimizar con burlas dicho movimiento para no escuchar lo que realmente está diciendo y perpetuar el sistema patriarcal del que somos parte. 
Esto por parte de gente que evidentemente está en contra del feminismo, sin embargo, me gustaría hacer énfasis en el hecho de que dentro de este mismo moviemiento, en algunas ocasiones también se hace uso del término feminazi, claramente no para designar a todas las feministas, pero sí para hacer una distinción entre las que buscan la igualdad de derechos y aquellas que más bien parecen estar en una batalla personal en contra del género masculino. Tal vez tomadas en un primer momento de las injusticias cometidas a nuestro género, y de la lucha del feminismo contra éstas, estas feministas más extremas pasan al grado de reprobar cada acto del género opuesto hasta llegar a un punto de rechazarlo casi por completo, alcanzando un punto a donde el feminismo en sí, no llega.

Dentro del movimiento en cuestión, también se llega a hablar de ciertas integrantes que, a diferencia de llevar la intención del feminismo al extremo, más bien lo que hacen es alegar por que se les respeten sus derechos, pero sin querer dejar atrás los privilegios que el machismo llega a otorgar a las mujeres. Es decir, que buscan por ejemplo que se otorgue el mismo salario a hombres y mujeres por el mismo trabajo (cosa que el feminismo demanda expresamente), pero a la vez quieren que la dinámica donde el hombre paga todo en una salida se mantenga. Esto resulta contradictorio y hace que el feminismo parezca querer situar a las mujeres en un lugar privilegiado al hombre en todos los sentidos.

Es por esto que estar luchando y esforzándose por las causas por las que el feminismo pelea, y ver a la vez este tipo de conductas contradictorias al mismo pero en el nombre de él, puede resultar muy molesto, haciendo que las mismas feministas nombren a estas personas como machistas disfrazadas o convenencieras, poniendo con estos títulos una distancia entre lo que éstas hacen, diferente a lo que las feministas de verdad hacen. Pero entonces, ¿qué es ser una feminista de verdad?

Ser feminista implica todo un proceso en el que paulatinamente se van descubriendo cosas nuevas y se va cayendo en cuenta de situaciones y circunstancias a las que estamos condicionadxs por vivir en esta cultura. Es muy difícil (o más bien imposible) despertar un día y estar al tanto de todo lo relacionado con el feminismo y actuar perfectamente en función a él, ya que es algo en lo que te vas sumergiendo conforme te involucras cada vez más. Es común ver que una persona recién integrada al movimiento, muestre escepticismo hacia el mismo y minimice las agresiones cometidas (principalmente) hacia el género femenino, no porque no las haya vivido, sino porque haber crecido en un ambiente donde se han normalizado hace que aceptarlas como algo que no debería ser así resulta completamente novedoso. Entonces, algo que se creía en un primer momento, puede cambiar y enriquecerse conforme la vida y el tiempo van generando nuevas experiencias.

Es así que si desde el feminismo se etiqueta a este tipo de mujeres que parecen estar en un periodo anterior en el proceso o les está tomando más tiempo llegar al punto de la equidad, y se les ubica como ajenas completamente al movimiento, ésto únicamente fortalecería la competencia, el rechazo y odio entre mujeres al que desde el patriarcado hemos sido sometidas y que sólo contribuyen a un debilitamiento del movimiento. En cambio, si se toma a estas mujeres como feministas en proceso, y en vez de rechazarlas se las guía y acompaña en su desarrollo, se podrá llegar a mejores resultados, aprendiendo a la vez de lo que ellas tengan por compartir. 





Ser una feminista de verdad no quiere decir saberlo todo y actuar perfectamente, sino implica siempre estar aprendiendo y en constante lucha por la igualdad de derechos.


viernes, 17 de junio de 2016

Aclaraciones generales sobre feminismo

I
"Siempre es un placer ayudarle con el garrafón a una feminista"

Todos somos diferentes, y a como he venido escuchado sobre el entendimiento popular del feminismo me he dado a la tarea de escribir que éste nunca pretende afirmar lo contrario, y más bien defiende la igualdad de derechos entre varones y mujeres, o sea que tengan las mismas oportunidades sin importar el género, cosa muy distinta a que hombres y mujeres sean y hagan lo mismo.

Los hombres son generalmente más fuertes físicamente que una mujer, por tanto el ayudar a una mujer a cargar un garrafón de agua no es otra cosa que ayudar a alguien que aunque es capaz de hacerlo, le resulta más difícil. Esta situación es entonces comparable a la de una mujer que va sentada en el transporte público, cede su asiento a un hombre que lleva cargando cosas pesadas y sus manos ocupadas; no es que el hombre estuviera imposibilitado de sostenerse de pie, pero el que alguien que en esas circunstancias tenía la tarea más fácil le haya ayudado, queda fuera del feminismo y es más bien pura cortesía. Ayudar a alguien a levantar algo pesado porque se es más fuerte es cortesía, no machismo, así como una mujer debiera en caso de ser más capaz también ayudar a la persona que lo es menos, independientemente de su género. Así es que un hombre que no ayuda a una mujer que lo necesita no está siendo feminista, sino un idiota.

Ayudar a alguien porque se es generoso y da cuenta de un ser humano que necesita (o mínimo le vendría muy bien) de su ayuda, es precisamente reconocer en el otro a una persona y no a un ser determinado por su género.

II

Femenino y masculino son los géneros que describen ciertos comportamientos y características que ayudaron a la especie humana a funcionar en un primer momento, y de los cuales derivan algunas aún vigentes.  Algunas propuestas intentan eliminar los términos o hacer nuevos con cada modificación que se agrega; sin embargo, considero que en lugar de esto, debería mejor asumirse que como humanos, cada uno de nosotros tenemos características tanto femeninas como masculinas que debieran ser vistas no como algo positivo o negativo, sino como algo que simplemente es; algo con lo que hay que estar en paz y de esta manera no discriminar y por lo tanto ser discriminados por ello. Debemos buscar alcanzar el punto en el que una persona sea lo que jodidos quiera ser y punto, sin caer en limitaciones absurdas ni estigmas.

La dinámica tradicional de pareja, que respeta los roles convencionales, tiene una razón por la que haya funcionado por tanto tiempo, y se debe a que seguir estos roles hace un equilibrio, que con sus ciertas adaptaciones a la época siguen funcionando, por lo tanto tampoco se trata de eliminar la manera tradicional del funcionamiento de los géneros, ya que si alguna pareja decide preservarlos es muy probable que también funcionen, lo importante es que ambos estén de acuerdo y en el caso ideal, entiendan y sepan argumentar el motivo de su funcionamiento. Así como querer cambiar los roles también es aceptable, siempre y cuando haya un concentimiento y equilibrio entre la pareja.

Ojo: Hice énfasis en el entender los motivos de la dinámica ya que anque lo parezca, no es nada sencillo llegar a conocerlos realmente. Viviendo en una cultura donde la violencia y el abuso están tan normalizados, pudiera llegar a parecer que ambos están de acuerdo con el funcionamiento de la relacion, pero teniendo como base un abuso no identificado o reconocido como tal.


III

Cuando se habla de feminismo, se piensa que es un movimiento enfocado únicamente en la mujer que es la que se supone la única afectada con el sistema patriarcal en el que vivimos, sin embargo, al pretender este movimiento la igualdad de oportunidades, también busca beneficiar al hombre, entre otras cosas, al devolverle la oportunidad de sentir.

Las mujeres tienen permitido expresar, manifestar y sobre todo hablar de sus sentimientos, pero precisamente esto les da la posibilidad de hacer una conexión con aquello doloroso que tienen guardado dentro de sí, que les permita trabajarlo y eventualmente (en el mejor de los casos) superarlo. En cambio los hombres, que aparentan ser más pragmáticos y menos complicados, no lo es porque no tengan problemas ni traumas ni dolores, es porque no tienen ese puente con el cual acceder a ellos. Es así como aunque parece que son más estables, debajo de todas esas capas tienen un núcleo de dolor muy protegido pero que el cual al no salir a la superficie tampoco puede ser superado, y entonces cambiar y moverse de lugar es mucho más difícil para ellos, cosa que a la larga termina por ser algo muy perjudicial en el ser humano.

Por esto es que un cambio como el que el feminismo desea lograr, terminaría por tener un gran impacto también en la manera en que los hombres viven, ya que el reconocer y dar lugar a aquello que hasta ahora no han pasado por la palabra, les permitiría desenvolverse de manera muy distinta.


IV

Una de las maneras en que se puede pensar el funcionamiento de los géneros, de manera reducida y simplificada, es la siguiente: las chicas se ponen lindas y los chicos hacen cosas por ellas. Aunque cuesta aceptarlo, muchas feministas lo son porque por algún motivo no lograron entrar en este modo de funcionamiento, y por esto se encargan de querer eliminarlo. Sin embargo, este es un error común ya que si a algunas no nos funciona este modelo no quiere decir que las demás chicas no sean felices con él, y aquí no se trata de mover a la humanidad a lo que nosotros creemos que es lo mejor y de igual manera ahora imponer otros determinados patrones y conductas, se trata de devolver la libertad a cada ser humano y que cada uno sea libre de actuar como desee (obviamente mientras no dañe al otro o a sus derechos), sea de manera tradicional o liberal, siempre y cuando cada quién esté consciente de sus motivos.

V

Por último cabe preguntarnos el motivo de nombrar a un movimiento de manera que parezca favorecer al género femenino si lo que queremos lograr es una indiferencia al género y no pretender que uno es mejor que el otro. Esto es simplemente: porque nos están matando. Porque es inconcebible que las injusticias sigan siendo gigantescas y es, por lo tanto, imposible permanecer indiferente a las cifras de feminicidios, a la violencia de género, al acoso callejero,  a las diferencias de sueldos para un mismo puesto con el género como única variable, por mencionar algunas de las cosas terribles que suceden diariamente.

Por eso es que al género femenino no podemos perderlo de vista, pero no para llegar a un punto de alzarlo sobre el masculino, simplemente para eliminar estas injusticias descomunales y solo posteriormente llegar al punto de libertad que se pretende.